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1620el20greco20st20paulSan Pablo

Apóstol de Jesucristo

Conocer a san Pablo, es descubrir la unidad extraordinaria de este hombre y de su vida. Para él, ser apóstol es seguir a Jesucristo, hacerse discípulo de Jesucristo y participar en la vida y en el misterio de Jesucristo. Es por esta razón que su misión apostólica le invade todo su ser. Su vida, es Cristo (Flp 1,21).

Al especificar su misión Pablo se define así mismo:

 «Apóstol por vocación, elegido para anunciar el Evangelio de Dios» Rm 1,1.

«¿No soy yo apóstol?» 1Co 9,1

«Siervo de Dios, apóstol de Jesucristo, para conducir a los elegidos de Dios a la fe» Tt 1,1

 «Ministro de Cristo Jesús entre los paganos» Rm 15,16.

«Sacerdote del Evangelio de Dios» Rm 15,16.

«Administrador de los misterios de Dios» 1 Co 4,1

«Cooperador de Dios» 1 Co 3,9.

 «Enviado por Dios» 2 Co 2,17

«Embajador de Cristo» 2 Co 5,20

«Ministro de Dios» 2 Co 6,4

«Ministro del Evangelio» Ef 3,7

 «Doctor de los paganos en la fe y la verdad» 1 Tm 2,7

«Heraldo y apóstol del testimonio» 1 Tm 2,6

«Heraldo, apóstol y doctor del Evangelio» 2 Tm 1,11

 «Siervo de Jesucristo» Rm 1,1

«Vuestros siervos por amor del Padre» Co 4,5

«Siervos por quien habéis abrazado la fe» 1Co 3,5

«Siervos de Cristo y administradores de los misterios de Dios» 1 Co 4,1

 ¿Cómo realiza Pablo su vocación de apóstol?

 Pablo es consciente de ser «apóstol por vocación», es decir no en virtud de una candidatura espontánea ni de un cargo que humanamente se le hubiera confiado, sino únicamente por una llamada y una elección divina. En sus epístolas, el Apóstol de las naciones repite varias veces que todo en su vida es fruto de la iniciativa gratuita y misericordiosa de Dios (cf. 1 Co 15, 9-10 ; 2 Co 4, 1; Ga 1, 15). Fue elegido «para anunciar el Evangelio de Dios» (Rm 1, 1), para extender el anuncio de la gracia divina qui reconcilia en Cristo, al hombre con Dios, consigo mismo y con los demás. El éxito de su apostolado depende sobre todo de su implicación personal en el anuncio del Evangelio con su entrega total a Cristo; una entrega que no teme los riesgos, las dificultades y persecuciones: «Ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rm 8, 38-39). Benedicto XVI, 28 junio 2008

María Rivier

Apóstol de Jesucristo

 María Rivier, es la Mujer-Apóstol. Apóstol porque habitada por la presencia de Aquel que vino a poner fuego en la tierra y no ha de cesar hasta que la vea ardiendo: Jesucristo. María Rivier forma parte de esas mujeres, de esos hombres a los que llamamos Apóstoles. Se sentía hecha para anunciar a Jesucristo, enseñar el camino del cielo y conducir a él a todas las gentes. (Une llama de fuego p 38)

 En sus escritos et charlas, María Rivier nos revela une vida unificada y una espiritualidad totalmente centrada en Jesucristo.

 Seamos verdaderas imitadoras de Jesucristo. (Carta 05)

Caminad valientemente en pos de Jesús vuestro Modelo divino. (Carta 834)

No hagáis nada sin consultar a Jesucristo. (Carta 559)

Ah! Hijas mías, si tuviéramos el espíritu y el corazón de Jesucristo. (VJC II p.183)

Nuestra vocación, siendo la vocación de Jesucristo, deberíamos tener el celo que tuvo Él. (EV p.75)

 Jesucristo os pide un celo ardiente por su gloria. (Corr. a Sr Fabienne)

Tengo sed de la salvación de las almas, de procurar la gloria de Dios. (V.J.C)

Trabajad todos los días por conseguir la gloria de Dios sacrificándoos por la salvación de las almas. (Carta 100)

 Ah! Señor, iría hasta el fin del mundo para ganar los corazones?. (V.J.C, II 176-178)
Desearía tener mil cuerpos para poder ir a trabajar en todos los lugares del mundo para dar a conocer a Jesucristo. (Llevar el fuego p 34)

Necesitamos el fuego y el celo en la acción y no desanimarnos en las pequeñas dificultades. (Lettre 898)

Tendremos siempre hambre de la oración, de la súplica y de la Palabra de Dios. (V.J.C, II 176-178)

¡Las cruces! Creo que me fortalecen. (Corr. a Sr Valentine)

Quiero hacer todo y sufrir por el amor de Jesucristo. (Au feu de sa tendresse p.217)

*********   *********   *********

¿Cómo realiza María Rivier su vocación de apóstol?

Se deja conducir por Aquel que la ha consagrado y enviado: camina en la fe, con una firme esperanza. Se deja instruir por Dios… Tiene la certeza de haber sido elegida por Dios para hacer su obra.

La acción de María Rivier es la de Cristo que actúa en ella. Su vida, es Cristo. Cristo está en ella y ella vive en Cristo… Todo como Pablo, perderse ella misma en Cristo supone una unión de vida, una comunión de pensamiento, una fusión de corazones: «Es Cristo quien vive en mi» Ga 2,20

María Rivier no cuenta con ella misma, lo espera todo de la gracia de Dios, se apoya en su fuerza y le proporciona sin reserva toda gloria: «Por nosotros mismos seríamos incapaces de atribuirnos algo, pero nuestra capacidad viene de Dios». 2 Co 3,5. Y Dios le ha dado las aptitudes del apóstol: el amor a la verdad y la firmeza fundada en la fe para testimoniar la Buena Noticia anunciada por Jesucristo. Totalmente consciente de ser guiada por la mano de Dios, se atribuye por su cuenta la palabra de Pablo: «Por la gracia de Dios soy lo que soy y la gracia de Dios no ha sido estéril en mi: he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo» 1 Co 15,10

                                     (Sacado de la Mujer-Apóstol tras las huellas de san Pablo)

 

San Pablo y María Rivier

 

Una misma vocación: JESUCRISTO

 Vocación de Pablo

 Fue en el camino de Damasco, al principio de los años 30, cuando Saulo, según sus propias palabras, « fue alcanzado por Cristo Jesús » (Flp 3, 12). Mientras Lucas cuenta el hecho con gran abundancia de detalles – cómo la luz del Resucitado le tocó y cambió en profundidad toda su vida-, Pablo, en sus cartas, va derecho a lo esencial y habla no sólo de visión (cf. 1 Co 9, 1), sino de iluminación (cf. 2 Co 4, 6) y sobre todo de revelación y de vocación en el encuentro con el Resucitado (cf. Ga 1, 15-16). En efecto, explícitamente se definirá  » apóstol por vocación  » (cf. Rm 1, 1; 1 Co 1, 1) o  » apóstol por la voluntad de Dios  » (2 Co 1, 1; Ef 1, 1; Col 1, 1), como para señalar que su conversión no era el resultado de una secuencia de pensamientos y reflexiones, sino el fruto de una gracia divina imprevisible. A partir de ese momento, todo lo que para él constituía antes un valor, se convirtió paradójicamente, según sus propias palabras, en desecho y pérdida (cf. Flp 3, 7-10). Y, a partir de este momento, todas sus energías se pusieron al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio.  » (1 Co 9, 22)

Catequesis de Benedicto XVI ROMA,  25 de octubre de 2006

 

Vocación de María Rivier

 Detrás del altar de los Penitentes de Montpezat, Madre Rivier se llenó rápidamente de la presencia de Jesús. Al igual que Pablo en el camino de Damasco, encontró a Jesucristo: “Mas cuando Aquel que me escogió desde el seno de mi madre, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo” Ga 1,15. Muy pronto, tuvo conciencia de ser llamada para una misión especial… “Nuestra vocación, decía, es Jesucristo « . Como todos los apóstoles, María Rivier se convierte en “un instrumento elegido” para anunciar la Buena Noticia. ¿No es como Pablo: “Apóstol de Jesucristo por decisión de Dios que la llamó?”1 Co 1,1 

En el cumplimiento de su misión, avanza en la fe porque su tarea supera sus fuerzas humanas y no puede ser su obra personal. Todo comienza  en la contemplación de Aquel a quien vio en los brazos de su Madre. « Soy toda de Jesús Cristo y nada me separará de Él «  (VJC t.2 p. 103) María Rivier es consciente de que Cristo la llama a participar en su misión de salvación. Ha de ser más que una esclava, más que una discípula, más que una amiga: ha de ser: un  » nuevo Jesucristo vivo ». En una charla sobre Jesucristo, decía a sus hijas:  » Tiene que hablar en nosotras como hablaba en San Pablo, tiene que actuar y vivir para que podamos decir como el gran apóstol Pablo: « Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí  »  EE p. 2

 Reflexión 

  » Necesitamos a San Pablo, tenemos necesidad de su enseñanza, para ser más valientes en la vida cristiana, y sobre todo necesitamos experimentar, también nosotras, ese encuentro que cambió la vida de Pablo de Tarso y todo el entramado de la historia de la Iglesia y del mundo: el encuentro de Pablo con Jesús que le dio fuerza para tratar con toda clase de gente, con el fin de ser, como dijo,  » todo a todos « , para que todos lleguen al conocimiento de Jesucristo, a fin de ganar el mundo y a todos para Él.

 

Hoy, el mundo necesita, más que nunca, ese encuentro sincero con Cristo, en la fe, para poder enfrentarnos al mundo, a la naturaleza, al medio ambiente, a toda la creación con todos sus elementos, para que el hombre sea verdaderamente rey de esa creación como Dios le hizo. El encuentro con Dios está en el origen del encuentro de las civilizaciones, culturas, pueblos y naciones en sus diversidades y en sus creencias. El encuentro con la persona de Jesucristo es la base de la verdadera mundialización, de la verdadera globalización. « .

( Homilía de Su Beatitud el patriarca Gregorio III Laham, el jueves, 8 de mayo de 2008, en la basílica de San Pablo Extramuros)

 

            Oración a Santo Pablo

 

Glorioso San Pablo,

Apóstol lleno de celo,

Mártir por amor de Cristo,

alcánzanos una fe profunda,

una esperanza firme,

un amor ardiente por el Señor

para que podamos decir contigo:

 » No soy yo, sino Cristo quien vive en mí « .

Ayúdanos a ser apóstoles

que sirvan a la Iglesia con una conciencia pura,

testigos de su grandeza y de su hermosura

en medio de las dificultades de nuestro tiempo.

Contigo alabamos a Dios nuestro Padre,

‘A él la gloria, en la Iglesia y en Jesucristo

por todas las edades y por todos los siglos.

‘ Amen (http: // catholique-nanterre.cef.fr / Prier)      

    

             Oración de María Rivier

             por los miembros de su gran familia

 

 » No dejo de dar gracias por vosotros,

recordándoos en mis oraciones

para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,

el Padre de la gloria,

os dé un espíritu de sabiduría

y de revelación, para conocerle perfectamente;

iluminando los ojos de vuestro corazón,

para que conozcáis cuál es

la esperanza a que habéis sido llamados por Él,

cuál  la riqueza de la gloria

otorgada por Él en herencia a los santos,

y cuál la soberana grandeza de su poder

para con nosotros, los creyentes,

conforme a la eficacia de su fuerza poderosa.”  Ef. 1 16 ss 

 

 

 

 

 

  AÑO SANTO PAULINO

 

 Celebramos este año el bimilenario del nacimiento de San Pablo. Con este motivo el Papa Benedicto XVI nos invita a hacer de este año 2008-2009, una peregrinación interior tras las huellas de Pablo. Es una forma de recordarnos que la Iglesia necesita más que nunca testigos como San Pablo, capaces, como él, de dar su vida por Cristo.

 

Pablo hizo la experiencia de un encuentro que cambió su vida. De perseguidor se convirtió en discípulo de Jesús hasta el punto de decir: “Vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mi”  (Ga 2,20). En pos de Pablo, aún hoy hombres y mujeres se dejan transformar por Jesucristo.

 

¿Cómo no pensar en María Rivier, mujer de fuego, de corazón amante, fe viva y esperanza intrépida? Su vida fue la de una mujer cautivada por Jesucristo: “Mi vida es Jesucristo”, decía, y también: “No podría dormir si pasase un solo día sin hablar de Jesucristo”. Sus frecuentes charlas están centradas en Jesucristo.”No quiero hablaros más que de Jesucristo y enseñaros continuamente a amarlo e imitarlo. Esa es nuestra vocación”.

 

María Rivier se hizo discípula de Pablo porque encontró en el Apóstol el camino para ir a Jesucristo. No sólo cita a menudo los escritos de San Pablo sino que lo nombra expresamente repetidas veces en sus cartas y charlas. “Revistámonos de Jesucristo para ser por doquier, como dice San Pablo, el buen olor de Jesucristo”.” Deseo ardientemente que os llenéis de Jesucristo; que Él sea vuestra luz y vuestra fuerza, vuestro todo, y que podáis decir como San Pablo, no soy yo quien vive es Cristo quien vive en mí”.

 

A lo largo de los próximos meses os invito a descubrir mejor a la “Mujer-Apóstol” tras las huellas de Pablo, el apóstol audaz que extendió la Buena Noticia del Evangelio a todas las naciones de su tiempo.

 

Para profundizar nuestro conocimiento de San Pablo, los artículos de las revistas y las páginas web son numerosos y muy interesantes. (www.anneesaintpaul.fr-wwwannopaolino.org) Para descubrir mejor a María Rivier como discípula de  San Pablo, encontraréis todos los meses en esta página textos sacados de documentos de nuestro tesoro de familia: Tiempos Rivier, cuaderno del 2 de Enero de 1988 y un estudio sobre María Rivier, discípula de San Pablo, hecho por S. Geneviève Couriaud . Gracias a Sor Germaine Boivin, Sor Patricia Sofía Mendonça y Sor Maria de Lourdes, así como a las traductoras que con sus diversas competencias van a facilitarnos esta peregrinación interior.

 

Como San Pablo, como María Rivier, ¡ojalá encontremos nuestro gozo en anunciar a Jesucristo! Seamos un Evangelio abierto donde todos puedan leer a Jesucristo.

                                                                  Sor Ángela Dion p.m.

                                                                   Superiora general

 

 

 

 

  

 

            

 

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